Saldaña se revela como un elitista

Saldaña, como Ortega y Gasset, culpa a “las masas” por la debacle que padecemos en este país. Yo culpo a los populares ya que, por mantenerse en el poder, han tratado de mantener a este pueblo en un estado de dependencia, desconocimiento e infantilismo. (El ejemplo mas marcado de todo esto fue cuando en el mundo entero se movilizaron las mujeres para protestar en contra de Trump y aquí nos movilizamos para ir a la SANSE.) Esto hasta el punto de ofuscar en la misma definición del Estado Libre Asociado por mas de 50 años.

Hemos llegado al punto de convertirnos en un país fallido, solo falta que esto desemboque en la violencia. Pienso que esto no ha pasado todavía porque existe la posibilidad de la emigración masiva.

El problema no son las masas, el problema son las elites. Hay que empoderar las masas, fortaleciendo la educación pública y creando instituciones públicas y privadas fuertes y transparentes que sean “accountable” en todo momento. Esto toma mas tiempo del que tenemos pero no podemos cruzarnos de brazos. Hay que empezar a hacerlo inmediatamente.

También hay que tomar medidas de corto y mediano plazo para atajar la sangría financiera existente reestructurando al gobierno y la economía.

La táctica de la Junta de Supervisión Fiscal del “once and done” que implica hacer todos los ajustes de una vez, sufriendo un desastroso caos económico por un corto periodo de tiempo para luego tener una rápida recuperación, tendría su lógica si funcionara. Un profundo desfase al principio del cuatrienio, dándole paso a una rápida recuperación en los últimos dos años hasta podría permitir que volvieran a elegir a la presente administración después de esa medicina amarga. Y si no los reeligen, y los que los siguen continúan con la política establecida, también nos mantendría en camino de la recuperación. De que continúan con la política establecida también lo puede garantizar la Junta, que todavía estaría supervisando al gobierno.

El problema del “once and done” es que pienso que la economía necesitaría un estímulo externo para volver a crecer después de la terrible reestructuración que esto implica. Hasta ahora no hay ninguna garantía de este estímulo externo. De hecho, pienso que es muy poco probable que la administración Trump esté dispuesta a dárnoslo.

Nos están pidiendo que demos un salto al vacío. El edificio está en llamas y tenemos que saltar. Esperemos que cuando lleguemos abajo nos tengan un “safety net”.

Cambiamos o nos hundimos

La ineptitud e irresponsabilidad de algunos de los administradores gubernamentales, combinada con la capacidad inagotable de hacer reclamos y exigencias por parte de una masa inmadura

José M. Saldaña, 30 de enero del 2017, http://elvocero.com/cambiamos-o-nos-hundimos/

En varias columnas he llamado la atención sobre la caótica situación fiscal y social que desde hace tiempo confrontamos sin que hayamos actuado de forma decidida para resolverla. Hoy esta amenaza con hacernos inviables como pueblo.

Para salir de la encerrona en que estamos es necesario descartar algunas de las actitudes que tenemos que son precisamente en gran medida las que nos han llevado a la actual situación. Muchas de estas están arraigadas en nuestra historia y cultura. Baile, botella y baraja.

Los países que están de lleno exitosamente en la globalización son aquellos en los que el trabajo duro, la honestidad, la tenacidad y perseverancia se consideran una virtud. Han sabido posponer las gratificaciones instantáneas y han hecho sacrificios momentáneos en aras de obtener un mejor futuro. Han tenido actitudes de apertura hacia el resto del mundo, hacia las nuevas ideas para adoptar y adaptarlas a su realidad. El nacionalismo aislacionista y culturalmente exclusivista no tiene cabida en ellos. Han tenido liderato visionario fuerte, capaz de entender claramente lo que hay que hacer, y con valentía y determinación empujan moviéndose hacia adelante. Son países que han invertido grandemente y con efectividad en la educación, particularmente en las áreas de matemáticas, ciencia y tecnología, así como en la enseñanza del inglés, el idioma de la globalización. No se han sentado a culpar al sistema ni a los imperios por su suerte. Tomando en cuenta su realidad, han asumido su responsabilidad, y desechando actitudes nocivas al desarrollo, se han movido adelante.

No podemos seguir tapando el cielo con la mano. Somos un pueblo pobre que por décadas hemos vivido de espalda a esta realidad consumiendo, gastando y exigiendo como si tuviésemos legítimo derecho a hacerlo porque ello ha sido producto del sudor de nuestra frente, producto del trabajo honesto, cuando la realidad es otra: hemos vivido así por las transferencias de fondos, por el endeudamiento, y por una economía ilegítima que es igual o más fuerte que la legítima. Han sido años durante los cuales la honestidad ha sido un valor en extinción, la corrupción ha imperado rampante en los sectores públicos y privados, el respeto a la ley, a las instituciones y a los derechos de los demás se tornaron anacrónicos, perdiéndose la ética del trabajo para una parte de la población que vive de los demás y a orgullo lo lleva. Para estos el ocio se ha convertido en modo de vida.

En su libro “La Rebelión de las Masas”, José Ortega y Gasset señaló: “la más grave crisis que pueblos, naciones, culturas, cabe padecer es el advenimiento de las masas al pleno poderío social”, siendo masa “el conjunto de personas no especialmente cualificadas… todo aquel que no se valora a sí mismo…que se siente bien en ser como todo el mundo, idéntico a los demás… sin imponerse exigencias superiores y sin esfuerzo de perfección”. Es el que vive día a día sin importarle, ni querer saber lo que ocurre a su alrededor. La crisis -apunta Ortega- sobreviene cuando, por su mera superioridad numérica, esa masa logra imponerse en la vida y manifestaciones públicas de la cotidianeidad. Los más nos ha impuesto al resto la chabacanería en las artes, en el modo de comportarse y hasta de vestir.

En las últimas décadas hemos elegido algunos gobiernos compuestos por personas irresponsables, sin liderato o valentía, que habiendo prevalecido electoralmente por escaso margen, han sido víctimas del chantaje de la gran masa inmadura que ha exigido y obtenido concesiones más allá de lo que por su esfuerzo le corresponde, sin tener conciencia de las limitaciones que como personas y como sociedad tenemos, y peor, sin importarle. La sobre representación del hombre masa, hace que grupos de presión se sientan fortalecidos frente al Estado y entiendan que pueden reclamarle sin límites de clase alguna, so pena de que si no son complacidos castigarán con el voto negativo. El temor a perder sus puestos, privilegios y prebendas hace ceder a estos gobernantes ante reclamos y exigencias, aún a sabiendas de que no hay ni el derecho ni los recursos para satisfacer tales reclamos.

La ineptitud e irresponsabilidad de algunos de los administradores gubernamentales, combinada con la capacidad inagotable de hacer reclamos y exigencias por parte de una masa inmadura, es junto con el estatus político actual, la razón principal para la situación de quiebra del País. Lo increíble es que aún sabiendo que se está en quiebra la masa exige, actuando como si hubiera. Se puede revertir el actual estado de situación, pero ¿estaremos dispuestos a hacerlo o preferimos marcharnos y dejarles el País?

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